En este ático frente al Mediterráneo, el vestidor se diseña buscando aprovechar la relación visual con el paisaje. Un gran espejo en acabado bronce, estratégicamente situado frente al mar, introduce las vistas en el interior y amplía la percepción del espacio.
El diseño combina tonos claros, estantes de cristal bronce y una isla minimalista con tiradores integrados para accesorios. El zapatero giratorio aporta una solución adicional, mientras la configuración abierta y espejada favorece la sensación de amplitud.
Una propuesta en la que el paisaje se convierte en parte del propio vestidor, fusionando diseño y entorno.